Piedras Negras

Por: Luis Ramón Carazo

En el año de 1929, el 21 de julio, le cupo el honor a Don Wiliulfo González de ver lidiar cuatro toros de Piedras Negras en la plaza de San Sebastián en España, combinados con cuatro de la ganadería española de Clairac.

 

El cartel estaba compuesto por los diestros españoles Marcial Lalanda, Manuel Mejías Bienvenida, Joaquín Rodríguez Cagancho y el mexicano Heriberto García, a cada uno de ellos les correspondió un toro tlaxcalteca, destacando su acometividad y el trapío (termino aplicable a la línea arquitectónica del toro) que le valieron buenos comentarios.

 

En 1904, José María González Pavón dueño de la ganadería de Tepeyehualco, decidió comprar 10 vacas y dos toros del Marqués del Saltillo en España para combinarlas con el ganado criollo de San Cristóbal la Trampa.

 

Una vaca de Tepeyehualco llamada Fantasía fue madre de Fantasío, semental que orientaría la genealogía de Piedras Negras (en el siglo diecinueve hacienda pulquera) que en 1874 empezara la crianza de ganado de lidia, propiedad de Don José María González Muñoz.

 

En 1905 pasó a ser propietario Don Lubín González y bien la administró hasta 1928, después su sobrino Wiliulfo se encargo del hato ganadero hasta 1941; al fallecer Wiliulfo, su hijo mayor Romárico, se hace cargo y desde 1952, fue Raúl González el propietario y hoy en día al fallecer Don Raúl, está en manos de su hijo Marco Antonio.

 

La divisa negro y rojo, es una de las más antiguas en el mundo de la crianza de toros de lidia y se les llegó a denominar los “miuras mexicanos” pues en 1895 tuvieron en su dehesa un semental de la famosa ganadería andaluza.

 

Nacarillo, piedranegrino famoso toro lidiado en la plaza México el 15 de diciembre de 1946, fue el nombre que se asignó a un toro al cual Fermín Espinosa Armillita le hizo una faena de antología, en particular al torear con la mano izquierda (la de cobrar se dice en el ambiente taurino) recordada a casi sesenta años de ejecutarla.

 

Cobijero de Piedras Negras, causó expectación al salir al ruedo por su arrogancia y correspondió torearlo a José González Carnicerito de México. Alberto Balderas permaneció entre el burladero, esperando que su mozo de espadas le arreglase los destrozos que le había hecho en la taleguilla Rayao, el toro anterior.

 

Relato el suceso del 29 de diciembre de 1940 en la plaza del Toreo de la Condesa, hoy El Palacio de Hierro Durango. Cuando Carnicerito de México tomó la muleta y espada para pedir permiso a la autoridad, Cobijero se le arrancó, Balderas intentó hacerle el quite y resultó cornado, muriendo minutos después en la enfermería de la plaza.

 

Créalo o no, entre los empleados y ejecutivos de El Palacio de Hierro, se habla del fantasma de un torero que se hace presente de cuando en cuando en el inmueble.

 

Fundador; Jarameño; Talismán; Timbalero un difícil pero fiero astado lidiado magistralmente en la México por Mariano Ramos considerado como la faena de la temporada 1982 y tal vez la mejor faena de la vida del torero charro, perlas de nombres famosos de la ganadería tlaxcalteca.

 

Una de las familias ganaderas más importantes de México es la de los González. Hombres de campo, criadores de los toros cárdenos, en los que abundan los pelos claros, codicioso y propiciadores de grandes triunfos durante muchas décadas siguen buscando preservar el prestigio obtenido con gran esfuerzo.

 

Marco Antonio con su familia, se dedica a sus negocios particulares pero también anda en búsqueda de mantener el sueño ganadero de la familia no ceja en crear y criar reses de estirpe tlaxcalteca centenaria.

 

Acerca del Autor: Luis Ramón Carazo es profesor de asignatura del ITAM, Consultor y Consejero de empresas  y ex miembro del Comité Internacional de The Strategic Leadership Forum. Correo electrónico: giclrcp@prodigy.net.mx
Este artículo fue publicado por el diario El Semanario.

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